Antes de empezar: inventario de lo que funciona
El error más caro en una migración es descubrir después qué páginas traían el negocio. Antes de diseñar nada hay que sacar el inventario completo de la tienda actual: todas las URLs indexadas, las que reciben tráfico orgánico, las que tienen enlaces externos y las que generan ventas.
Ese inventario sale de cruzar el sitemap, un rastreo completo, Search Console, la analítica y una herramienta de enlaces. Es la base del mapa de redirecciones y también de las decisiones de estructura: qué categorías se mantienen, cuáles se fusionan y qué contenido no puede perderse.
URLs y redirecciones 301
Shopify impone una estructura de URLs fija: los productos cuelgan de /products/, las categorías de /collections/ y las páginas de /pages/. Casi siempre cambian las URLs, así que cada URL antigua necesita una redirección 301 a su equivalente más cercano.
La regla es redirigir uno a uno, no todo a la home. Una ficha antigua va a la ficha nueva del mismo producto; si el producto ya no existe, a la colección más afín. Las redirecciones masivas a la home se tratan como errores y se pierde lo que esa página había ganado.
- Mapa de redirecciones completo, revisado y cargado antes del lanzamiento.
- Sin cadenas: cada URL antigua redirige directamente a la final, sin saltos intermedios.
- Titles, meta descriptions y H1 trasladados o mejorados, nunca vacíos.
- Canonicals, hreflang (si hay varios idiomas) y sitemap revisados en el entorno nuevo.
- Enlaces internos actualizados a las URLs nuevas, para no depender de las redirecciones.
Datos: productos, clientes y pedidos
Los productos se migran con sus variantes, imágenes, atributos y textos. Conviene aprovechar para limpiar: unificar atributos, completar los que faltan y revisar títulos, porque ese catálogo es también el que alimentará los feeds de Google, Meta y los marketplaces.
Los clientes se pueden migrar, pero las contraseñas no viajan entre plataformas por seguridad. Hay que planificar la invitación a activar la cuenta en Shopify y comunicarla bien. El histórico de pedidos se migra para que el cliente vea sus compras y para no perder la base de los análisis de recompra.
Integraciones y operación
La tienda no vive sola: se conecta con el ERP, el almacén o el operador logístico, los métodos de pago, la facturación, el CRM y las herramientas de marketing. Cada integración se documenta, se prueba con pedidos reales en el entorno de pruebas y tiene un responsable.
Es también el momento de revisar la analítica: eventos de ecommerce, píxeles de las plataformas publicitarias y consentimiento de cookies, para que las campañas no pierdan señal el día del cambio.
El lanzamiento y las semanas después
El cambio se programa en el momento de menos ventas, con el equipo disponible y un plan de vuelta atrás. Tras el cambio de dominio se comprueban las redirecciones de una muestra amplia de URLs, se envía el sitemap nuevo a Search Console y se hacen pedidos de prueba con cada método de pago.
Durante las semanas siguientes se vigilan a diario los errores de rastreo, las páginas que pierden posiciones, la tasa de conversión y las ventas por canal. Un descenso leve y temporal del tráfico orgánico es habitual; uno sostenido indica redirecciones o contenidos que hay que corregir.
Preguntas frecuentes
¿Se pierde posicionamiento al migrar a Shopify?
No tiene por qué. Con un mapa de redirecciones 301 completo, el contenido trasladado y la estructura bien planteada, el posicionamiento se mantiene y muchas veces mejora por la velocidad y la limpieza técnica.
¿Se pueden mantener las mismas URLs?
Normalmente no, porque Shopify usa una estructura fija (/products/, /collections/, /pages/). Por eso las redirecciones 301 son la pieza central de cualquier migración.
¿Los clientes tienen que volver a registrarse?
Sus datos y pedidos se migran, pero las contraseñas no se pueden trasladar entre plataformas. Se les invita a activar su cuenta en la tienda nueva.
